¿Es la felicidad la primera causa de la depresión?
- psicoleilanigarcia

- 14 may 2020
- 4 min de lectura
Hablemos sobre la estigmatización de las emociones desagradables o la toxicidad positiva.
Comencemos con un pequeño ejercicio reflexivo. Seguramente alguna vez has llorado, has estado triste y porque no, en algún momento de tu vida has estado deprimida o deprimido, probablemente en alguna de esas situaciones al menos una vez alguien te dijo “ya no este triste, no llores, lo malo pasara, estando así no arreglas nada, deberías de verle el lado positivo”; o simplemente un día estabas serio o seria sin ninguna razón en particular y te cuestionaron porque estabas así, qué tenías, o que ya quitaras esa cara de pocos amigos, incluso pudieron mencionar “no me gusta verte así”.
Claro, ninguna persona que tenga un poco de empatía y que le importen sus amigos y familiares preferirá verlos inundados en emociones desagradables o negativas en lugar de constantemente felices, y procuraremos quitar el malestar. A la gente le gusta que estemos contentos, y esto no es necesariamente lo más sano.
¿Porqué creemos que debemos ser felices y que sentirse mal no debía ser? El intentar hacer de lado el dolor desde la visión simplista del perpetuo pensamiento positivo, que se expresa por ejemplo en frases como: vivir la vida con actitud, sonreír y mantener en mantener siempre una sonrisa porque es solo tuya y no debes de dejar que nadie te la quite, si soy una buena persona y mantengo una actitud positiva las condiciones de la vida van a ser muy agradables y tienen que pasarme únicamente cosas buenas; se traduce en moralizar el sufrimiento y negar la realidad, pues el dolor es parte de la existencia, y en el momento en que nos ocurre algo aversivo o desagradable el descontento y malestar es mayor, agregando que ahora nos sentiremos culpables por que deberíamos continuar pensando positivo para que la situación negativa cambie a una más agradable, convirtiendo esto en un círculo repetitivo.
Entonces, el mensaje de fondo es que expresar las emociones como miedo, tristeza, desagrado, ira etc. está mal, como si no tuviera que ser, porque si tu estas mal yo también estoy mal y yo no quiero estar triste, como si la única manifestación de emociones aceptable sea la felicidad, entonces se procura y se llega a la frase no quiero que nadie nunca me vea llorar, pero esas emociones están ahí por algo, si nos separamos de nuestra pareja, si los resultados que buscábamos en nuestro trabajo o en la escuela no son los que esperábamos y sentimos el fracaso, nuestra percepción y pensamientos respecto a ese hecho nos llevan a manifestar esas emociones negativas y eso es normal.
Ocurre que hay una gestion de emociones poco funcional, además de estigmatizar la emociones y sensaciones negativas no se están identificando de manera clara, es común confundir ansiedad con estrés, desagrado con enojo o frustración y sobre todo la tristeza con la depresión, incluso desde quienes la definen, de acuerdo con la OMS la depresión un estado de tristeza profunda y persistente, pero en qué momento es profunda y cuando no, según el mismo DSM-V depende, mayormente, de la subjetividad de quien la experimenta.
La depresión, al contrario de otras “enfermedades” no disminuye en su diagnóstico, al contrario (en especial como resultado de la situación mundial actual), va en aumento, la depresión ya no solo es la manifestación de tristeza profunda si no la incapacidad de manifestar y gestionar emociones aceptables por la sociedad, ejemplo, seguramente has visto alguna imagen en la que aparecen dos personas, una sonriente y una llorando en esta última aparece la leyenda “como crees que es la depresión” y en la persona sonriente dice “como realmente es la depresión”, ¿cuál es el sentido de este discurso?, que la depresión en efecto no es lo que parece ya no solo es estar triste es el disfrazar esas emociones, porque cuando expresamos esos sentimientos pareciera que todo mundo trata de quitártelo de in visibilizar tu malestar y dolor, dando el mensaje que esas emociones están mal y es incómodo para los otros el observarlo, en cambio, al estar felices nadie está detrás diciendo ya no estés feliz o no me gusta verte alegre, y si lo piensan no te lo mencionan directamente.
La presencia de positividad toxica, agrega presión social y psicológica a un estado mental y emocional frágil o agotado. Frases “motivacionales” como ganando como siempre, estoy súper bien, viviendo en la cima del mundo, no existen y no son funcionales, pues responden a la distorsión cognitiva de pensamiento dicotómico, y nos hacen creer que solo se puede debemos estar en la cima del mundo o en el hoyo más profundo, entonces si no logramos lo primero todo el tiempo significaría que estamos imposibilitados a alcanzar lo que todo el mundo puede y me exige que debo alcanzar.
La constante búsqueda ya no solo por estabilidad económica -social, emocional y sobre todo la búsqueda de la felicidad perpetua, lleva a la persona a mayores preocupaciones, a niveles de ansiedad cada vez más altos, alteraciones en el comportamiento, perdiendo el interés fatiga más de lo usual, incluso al cuestionamiento de la propia realidad, sintomatología asociada con la depresión.
Concluyendo, en algún momento de nuestra vida es de esperarse y es normal no estar en la cima, si todo el tiempo permanecieramos ahí estaría presente la imposibilidad del cambio y del crecimiento, por tanto no sería éxito, tan solo nos mantendríamos en una constate zona de confort en la que nos percibimos siempre como ganadores.
Sobre todo, no porque un momento de la vida parezca perfecta siempre lo va a ser, la felicidad es algo efímero, y no porque un momento sea malo significa que toda la vida siempre lo será.
Las emociones y sentimientos existen en toda su variedad y son cambiantes, el cerebro y las cogniciones reaccionan así con un propósito, en el sentido más romántico, los momento de dolor, así como el poder reconocerlo y expresarlo están para que después de caer podamos levantarnos y tener la motivación para subir el siguiente escalón, para estar preparados para disfrutar de una nueva forma otra cúspide de la montaña rusa. El reconocer y manifestar las emociones es de las acciones más sanas que podemos realizar por nosotros mismos, somos humanos, con la increíble capacidad de experimentar, reconocer, y comunicar una amplia gama de sensaciones.
Siente y emocionante con la vida.
Comentarios